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Mural 2 of 11
Primera Conquista
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Otlaquiquiztla 1327, viajantes arriban a las montañas, derivados de la fundación de la gran Tenochtitlan en 1325 entre Nanohas, Teochimecas, Tlaxcaltecas, Nahuas y más de 70 pueblos, rodean el gran Citlaltepetl (Pico de Orizaba) quedándose algunos maravillados por las riquezas naturales, fundan Cuauhtochco, un sitio estratégicamente amurallado, con gran visibilidad a todo el valle, que al inicio decidieron aposentarse en la copa y alrededor del cerro, cosa que demerito en complicaciones sanitarias y decidieron regarse a lo largo del valle, habitando principalmente comarcas Toltecas (Nanohalcas) los cuales dejaron monumentos particulares de su cultura y sin embargo posteriormente desaparecieron sin saber por qué, siendo nuevamente repoblado por Nanohas (tribus Tlaxcaltecas) creando un señorío compartido con Cuetlaxtla (Cotlaxtla). Cuauhtochco contaba con una población numerosa y ocupaba un territorio de aproximadamente 8 kilometros, tiempo después una sequía a mediados del siglo XV ocasionó la pérdida de cosecha, hambruna, enfermedades y una considerable disminución de la población.
Estos territorios no solo fueron atractivos para las anteriores tribus mencionadas, pues en 1452 sufrió su primera conquista a costa de incendios, muertes y sometimientos en manos del imperio Azteca, convirtiendo estas tierras en un punto estratégico durante la rebelión de la triple alianza Tenochtitlan, Texcoco y Tlacopan. En 1454 fue conquistada por un hijo de Netzahualcóyotl y para 1457 el mexica Moctezuma Ilhuilcamina, quinto huey tlatoani mexica volvió a conquistar el territorio incluyendo Cuauhtochco y tototlan edificando una fortaleza y una remembranza de su natal Tenochtitlan construyendo basamentos de los cuales, solo permanece en pie un teocalli a 70 kilometros de aquí en el actual municipio de Carrillo Puerto, conocido como “El Fortín de Huatusco” el cual el Capitán Guillermo Dupaix dio a conocer como “El Castillo de Huatusco” antiguamente Quauhtochco y sin embargo posteriormente desaparecieron de esta región toda herencia arquitectónica, quedando destruida o enterrada
La mayoría de los Cuauhtochcas y las demás regiones, asimilaron todas las costumbres mexicas sin abandonar las propias, excepto los rituales de sacrificio pues no era un pueblo guerrero ni bélico y sus rituales consistían en danzas, música, fuego, humo y comida; unos pocos intentaron sublevarse incontables veces contra el poder mexica, levantándose a costa de palos y piedras muriendo en el intento, pues no contaban con armas por ser un pueblo pacífico y a pesar de su desventaja nunca dejaron de pelear por su libertad pues no era un pueblo guerrero, pero tampoco un pueblo esclavo.
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